sábado, 18 de abril de 2009

¿Se va ha caer en esta parada?


Ahora estoy trabajando en la city, y para llegar me muevo en metro, bendito invento.
Con mi libro en ristre se me pasa el viaje en un abrir y cerrar de ojos, no es que me parezca poco interesante la "fauna" que va en el metro, pero prefiero leer.
No hace falta que comente como soy fisicamente, ya me conoceis, asi que busco un rinconcito y me aislo en mi libro, campante y danzante.
Pero me inquieta un detalle, que me ha pasado dos veces en 4 días que llevo cogiendo el metro:
Yo a mi bola, pero siempre bien sujeto por lo que pudiera pasar.
A mi lado señora de unos cincuenta años, no más de uno sesenta y con su libro.
Fijarse en el detalle que la mayoria de esas señoras no se anclan a ningun soporte (yo si).
Se produce el detonante, movimiento brusco del bagon, inestabilidad de la señora que termina en mi regazo, yo ante ese regalo del señor (metrero) las recogo amablemente y las estabilizo.
Ellas se recomponen, yo no levanto la vista del libro, me miran, me dan las gracias y ahí es cuando me tengo que reir contestando que no tiene importancia.
No se si lo mio es un encargo divino, el de ir recogiendo cincuentonas (con todo mi cariño hacia las cincuentonas) o si le tengo que pedir un puesto de trabajo a Ruiz Gallardon.
Buenas noches y buena suerte.

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